Distritación local, reto formidable

RODOLFO TORRES VELÁZQUEZ

La reforma 2014 dio al INE la atribución de realizar la distritación en las entidades. El primer ejercicio de esta atribución, para tres de cinco casos: Baja California, Tamaulipas y Zacatecas, puede tener un eventual desenlace en la SCJN.

En el caso del INE juega a su favor su nítida facultad para determinar la distritación local establecida en el artículo 41. Las entidades, que mediante actos soberanos aprobaron anticipar la fecha de sus procesos electorales 2015-2016, tienen de su parte el artículo 105, que impide realizar adecuaciones normativas fundamentales noventa días antes del inicio de los comicios. Pero conviene detenerse en el proceso de distritación.

La distritación es relevante en la medida en que ésta determina los ámbitos geográficos de representación legislativa. En general, existen dos criterios para determinar ese ámbito geográfico, uno territorial y otro en poblacionales. En México, en el ámbito federal, ha predominado el criterio poblacional para la elección de diputados y el territorial para el caso de los senadores.

La distritación en el ámbito federal tiene el mecanismo siguiente: A partir de los resultados del censo más reciente, y dado que son 300 diputados a elegir, se procede a repartir para cada entidad el número de diputados que le corresponde sin que ninguna entidad tenga menos de dos diputados. Al interior de cada entidad se agrupan secciones electorales, que conformarán los distritos, bajo dos condiciones principales: mantener un número equivalente de habitantes por distrito y preservar el trazo del distrito como un polígono regular. El objetivo es impedir que alguna fuerza política específica se vea favorecida mediante la agregación interesada de secciones en que ésta pudiese tener mayor presencia.

En las entidades la distritación ha sido muy diferente, pues ésta tiene un origen eminentemente territorial. Para entender su mecanismo debe tenerse presente que en el siglo XIX se denominaba partido a la agregación de municipios. A cada partido le correspondía la asignación de un número determinado de diputados al Congreso local. Desde el punto de vista político ese arreglo territorial propició el beneficio directo e inmediato para los involucrados. Para los municipios, que podían obtener rentabilidad directa, política y económica, mediante su representación en el Congreso local. Para los aspirantes a legisladores, que al ofertar a los municipios eventuales beneficios veían favorecida su designación. Esos arreglos resultaban sumamente estables: por ejemplo el caso de Puebla, en que el diseño de los distritos locales perduró durante décadas.

Más allá de la sentencia que pudiese recaer en un eventual litigio ante la SCJN, para el INE es un reto formidable, en lo técnico y en lo político, la distritación local, pues debe imbuir elementos de homogeneidad en la conformación de todos los distritos locales del país y, al mismo tiempo, hacerse cargo de la profunda diversidad nacional en esa materia. A fin de cuentas, la distritación debe asegurar el principio de equidad en la contienda y que cada ciudadano esté debidamente representado.

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