Incentivos a la manipulación de votos.

Rodolfo Torres Velázquez

La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación aprobó, la semana pasada, dos sentencias que generan incentivos para la manipulación de votos.
Con motivo de la renuncia de Margarita Zavala (MZ) a su candidatura independiente, y ante la inviabilidad de reimprimir las boletas, se hizo necesario determinar cómo contabilizar los votos marcados a su favor.

En la primera sentencia el tribunal abordó este asunto desde dos supuestos. En el primero consideró la eventualidad de que sólo estuviese marcado el recuadro de MZ. En ese caso determinó que, desde un punto de vista jurídico, como MZ había renunciado a su candidatura, ese recuadro ya no existe, en consecuencia, tampoco existirá cualquier marca que hubiese en ese espacio, por tanto, el voto será nulo. Con base en ese razonamiento despachó el segundo supuesto: cuando el recuadro de MZ fuese marcado y además estuviese marcado el recuadro de otro candidato registrado, el voto será válido y contará para el otro candidato.
La segunda sentencia se refiere al acuerdo del INE, ya analizado en estas páginas hace dos semanas, de que deben considerarse como válidos los votos marcados con apodos, nombre o siglas de los candidatos, aún cuando esa marca ocupe la totalidad de las boletas.
Ambas sentencias acrecientan la complejidad operativa de la elección. La primera sentencia repercutirá en el incremento del número de votos nulos, lo que a su vez aumentará el riesgo de incurrir en los supuestos para el reconteo de votos (de acuerdo con la norma, deberá realizarse nuevamente el escrutinio y cómputo cuando el número de votos nulos sea mayor a la diferencia entre los candidatos ubicados en el primero y segundo lugar en la votación). A lo anterior hay que añadir la complejidad que conlleva instruir sobre ellas a los cerca de un millón 400 mil funcionarios de casilla, a pocos días de la elección.
Pero, la consecuencia más grave es que agrandan el riesgo de manipulación de votos.
Las leyes electorales no sólo buscan afirmar el ejercicio de derechos político-electorales, también aspiran a inhibir riesgos que los menoscaben. Al establecer que sólo una marca en la boleta, salvo coaliciones, conduzca a votos válidos, pretende inhibir su manipulación posterior.
En relación con la primera sentencia, imaginemos un escenario hipotético, perfectamente concebible: que, al momento de llevar a cabo el escrutinio y cómputo en la casilla, alguien aprovechase para adicionar una marca a las boletas ya marcadas a favor de la excandidata; convertiría votos nulos en válidos. Para el caso de la segunda sentencia, pensemos en el riesgo posible de que alguien tomase votos válidos, a favor de algún candidato, para sobreponer, en toda la boleta, cubriendo la marca previa, una nueva marca a favor de un candidato distinto.

Ambas sentencias trastocan la efectividad del sufragio.

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